La oncena debutante de Eslovaquia venció este jueves a Italia 3-2 y clasifica a octavos de final en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, y envía a la escuadra al campeón del 2006 a casa.
En el partido, Eslovaquia demostró superioridad ante su rival quienes se vieron forzados a atacar con fuerza en los últimos minutos del encuentro para intentar extender su presencia en este Mundial.
La selección italiana apenas existió en el primer periodo, ya que ni por juego ni por ocasiones puso en apuros al ordenado equipo que entrena a Vladimir Weiss, en tanto el equipo ganador logró un gran partido en esta ocasión.
Eslovaquia demostró ser un conjunto más intenso, con más criterio a la hora de mover el balón bajo la dirección e Strba, y que encontraba espacios, no como para crear verdadero peligro, pero sí al menos para merodear el área de Marchetti.
El ejemplo de su mayor intensidad estuvo en el gol, en una acción en la que Kucka se anticipó a un balón del rival y cedió el profundidad para que un disparo raso y ajustado de Vittek pusiera el 1-0 en el marcador.
No dio señal alguna de reacción el equipo italiano, por lo que el partido llegó al descanso con una segunda ocasión para Eslovaquia en un buen disparo de Durica, con ventaja de este equipo en el marcador y con Italia momentáneamente eliminada.
Lippi introdujo dos cambios en el descanso. Maggio y Quagliarella entraron por Criscito y Gatusso, con Pirlo, pese a no estar en su mejor momento físico tras su lesión, preparado para entrar en cuanto concluyera el calentamiento. A los diez minutos del segundo tiempo, ya estaba sobre el terreno de juego.
Poco a poco, Italia empezó a apretar, no le quedaba otra, y Skrtel desbarató en la misma línea de gol la más clara ocasión del encuentro a remate de Quagliarella, en una acción en la que el balón pudo haber entrado.
En tiempo de prolongación, Quagriarella hizo el mejor gol del partido, que puso emoción en unos minutos eternos para los eslovacos y de impotencia para el campeón que se marchó cabizbajo mientras los eslovacos juntaban lágrimas y abrazos sobre el césped de Ellis Park.
En el partido, Eslovaquia demostró superioridad ante su rival quienes se vieron forzados a atacar con fuerza en los últimos minutos del encuentro para intentar extender su presencia en este Mundial.
La selección italiana apenas existió en el primer periodo, ya que ni por juego ni por ocasiones puso en apuros al ordenado equipo que entrena a Vladimir Weiss, en tanto el equipo ganador logró un gran partido en esta ocasión.
Eslovaquia demostró ser un conjunto más intenso, con más criterio a la hora de mover el balón bajo la dirección e Strba, y que encontraba espacios, no como para crear verdadero peligro, pero sí al menos para merodear el área de Marchetti.
El ejemplo de su mayor intensidad estuvo en el gol, en una acción en la que Kucka se anticipó a un balón del rival y cedió el profundidad para que un disparo raso y ajustado de Vittek pusiera el 1-0 en el marcador.
No dio señal alguna de reacción el equipo italiano, por lo que el partido llegó al descanso con una segunda ocasión para Eslovaquia en un buen disparo de Durica, con ventaja de este equipo en el marcador y con Italia momentáneamente eliminada.
Lippi introdujo dos cambios en el descanso. Maggio y Quagliarella entraron por Criscito y Gatusso, con Pirlo, pese a no estar en su mejor momento físico tras su lesión, preparado para entrar en cuanto concluyera el calentamiento. A los diez minutos del segundo tiempo, ya estaba sobre el terreno de juego.
Poco a poco, Italia empezó a apretar, no le quedaba otra, y Skrtel desbarató en la misma línea de gol la más clara ocasión del encuentro a remate de Quagliarella, en una acción en la que el balón pudo haber entrado.
En tiempo de prolongación, Quagriarella hizo el mejor gol del partido, que puso emoción en unos minutos eternos para los eslovacos y de impotencia para el campeón que se marchó cabizbajo mientras los eslovacos juntaban lágrimas y abrazos sobre el césped de Ellis Park.
teleSUR - Efe / dg -/IM

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