El presidente de Uruguay, José Mujica, recibió este miércoles con orgullo la derrota de la selección de fútbol de esa nación quien cayó en el Mundial Sudáfrica 2010 ante Holanda en semifinales y dijo que perdió con mucha dignidad.
"Nos tocó perder, con mucha dignidad, pero perdimos. Estamos bárbaros", afirmó Mujica al finalizar el intenso partido contra la llamada "Naranja Mecánica", que siguió a través de una pantalla gigante en el auditorio del Servicio Oficial de Difusión Radiotelevisión y Espectáculo (Sodre), el cual fue reinaugurado el año pasado después de permanecer cuatro décadas cerrado por un incendio en el año 1971.
Mujica siguió la primera parte con una emoción contenida que sólo se desbordó cuando Diego Forlán anotó el tanto del empate a uno.
Al momento del gol, Mujica se levantó de su asiento alzó los puños en señal de festejo e intercambió comentarios con su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi.
Durante el descanso, el optimismo reinaba entre los asistentes, pero en la reanudación, los peores pronósticos se hicieron realidad y con los goles holandeses fue llegando también el silencio a la sala.
La preocupación se adueñó de Mujica, que una y otra vez cruzaba los brazos y se llevaba la mano al mentón mientras observaba la pantalla con la mirada pérdida.
Los más pequeños, sin embargo, aún tuvieron fuerzas para gritar "Uruguay, Uruguay" y cantar el "Soy celeste" antes de que Álvaro Pereira anotara el segundo gol uruguayo, una esperanza que lamentablemente llegó demasiado tarde.
Con el silbato final, el presidente levantó los brazos en cruz y se llevó las manos a la cintura, algo entristecido con el resultado que, sin embargo, no ha logrado destruir la ilusión de este pequeño país de 3,3 millones de habitantes.
"Para mi no fue una derrota, para mi ganamos. Ya llegar hasta aquí fue increíble. Me siento muy orgulloso de ser uruguayo", afirmó el integrante de la Orquesta Artigas, Lucás Gularte, que había tocado para el auditorio antes del partido.
Se espera que el Gobierno uruguayo y la Asociación local de Fútbol (AUF) realicen un gran recibimiento a la once celeste cuando el próximo lunes 12 regrese a su país.
Según informó este miércoles la AUF, ese día los deportistas serán acompañados por una caravana desde la zona de acceso al aeropuerto internacional de Carrasco hacia la Avenida del Libertador de Montevideo y concluirá en las escalinatas del Palacio Legislativo.
Junto al edificio se colocará una plataforma para recibir al presidente Mujuca, a atletas y miembros del cuerpo técnico de la selección encabezada por el director técnico, Óscar Tabárez, y directivos de la AUF.
Los últimos detalles son definidos por los organizadores para el recibimiento de la selección el cual contará con un "respaldo logístico para el desarrollo de la fiesta del pueblo uruguayo" por parte del Ejecutivo.
Pese a la derrota de 2-3 ante Holanda, los uruguayos agradecieron el desempeño de la oncena, que ya tiene asegurado el cuarto puesto de la clasificación del Mundial, resultado que no había alcanzado desde 1970 en la Copa celebrada en México.
Los suramericanos pueden lograr el tercer puesto en la final, pero para eso tendría que imponerse este sábado sobre el perdedor del choque entre Alemania y España.
"Nos tocó perder, con mucha dignidad, pero perdimos. Estamos bárbaros", afirmó Mujica al finalizar el intenso partido contra la llamada "Naranja Mecánica", que siguió a través de una pantalla gigante en el auditorio del Servicio Oficial de Difusión Radiotelevisión y Espectáculo (Sodre), el cual fue reinaugurado el año pasado después de permanecer cuatro décadas cerrado por un incendio en el año 1971.
Mujica siguió la primera parte con una emoción contenida que sólo se desbordó cuando Diego Forlán anotó el tanto del empate a uno.
Al momento del gol, Mujica se levantó de su asiento alzó los puños en señal de festejo e intercambió comentarios con su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi.
Durante el descanso, el optimismo reinaba entre los asistentes, pero en la reanudación, los peores pronósticos se hicieron realidad y con los goles holandeses fue llegando también el silencio a la sala.
La preocupación se adueñó de Mujica, que una y otra vez cruzaba los brazos y se llevaba la mano al mentón mientras observaba la pantalla con la mirada pérdida.
Los más pequeños, sin embargo, aún tuvieron fuerzas para gritar "Uruguay, Uruguay" y cantar el "Soy celeste" antes de que Álvaro Pereira anotara el segundo gol uruguayo, una esperanza que lamentablemente llegó demasiado tarde.
Con el silbato final, el presidente levantó los brazos en cruz y se llevó las manos a la cintura, algo entristecido con el resultado que, sin embargo, no ha logrado destruir la ilusión de este pequeño país de 3,3 millones de habitantes.
"Para mi no fue una derrota, para mi ganamos. Ya llegar hasta aquí fue increíble. Me siento muy orgulloso de ser uruguayo", afirmó el integrante de la Orquesta Artigas, Lucás Gularte, que había tocado para el auditorio antes del partido.
Se espera que el Gobierno uruguayo y la Asociación local de Fútbol (AUF) realicen un gran recibimiento a la once celeste cuando el próximo lunes 12 regrese a su país.
Según informó este miércoles la AUF, ese día los deportistas serán acompañados por una caravana desde la zona de acceso al aeropuerto internacional de Carrasco hacia la Avenida del Libertador de Montevideo y concluirá en las escalinatas del Palacio Legislativo.
Junto al edificio se colocará una plataforma para recibir al presidente Mujuca, a atletas y miembros del cuerpo técnico de la selección encabezada por el director técnico, Óscar Tabárez, y directivos de la AUF.
Los últimos detalles son definidos por los organizadores para el recibimiento de la selección el cual contará con un "respaldo logístico para el desarrollo de la fiesta del pueblo uruguayo" por parte del Ejecutivo.
Pese a la derrota de 2-3 ante Holanda, los uruguayos agradecieron el desempeño de la oncena, que ya tiene asegurado el cuarto puesto de la clasificación del Mundial, resultado que no había alcanzado desde 1970 en la Copa celebrada en México.
Los suramericanos pueden lograr el tercer puesto en la final, pero para eso tendría que imponerse este sábado sobre el perdedor del choque entre Alemania y España.
teleSUR-Efe-LR21-PL/ dag-PR

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